Allaeochelys casasecai

Allaeochelys casasecai. Holtipo

En 1966, Bartolomé Casaseca, Catedrático de Botánica de la Universidad de Salamanca, entregó a E. Jiménez una bolsa con numerosas placas de quelonios, encontradas al abrir un pozo en Corrales del Vino (Zamora). Ello dio origen al nombre de esta nueva especie, Allaeochelys casasecai, descrita y publicada en 1970 y 1971 por Emiliano Jiménez, encuadrada dentro de la familia de los CARETOQUÉLIDOS, cuya única especie viviente se encuentra en Nueva Guinea y el norte de Australia.

Este pequeño quelonio de unos 30 cm de longitud, debía ser muy similar a la tortuga actual de hocico de cerdo (Carettochelys insculpta) y como este último, Allaeochelys poseía patas transformadas en estructuras similares a aletas y un caparazón poco osificado en el peto y carente de escudos dérmicos, por esta razón se cree que Allaeochelys poseía, al igual que la forma actual, un caparazón cubierto de piel.
Allaeochelys poseía patas transformadas en estructuras similares a aletas y un caparazón poco osificado en el peto y carente de escudos dérmicos, por esta razón se cree que Allaeochelys poseía, al igual que la forma actual, un caparazón cubierto de piel.

El género fue establecido por Allaeochelys Noulet en 1867. La especie tipo es Allaeochelys parayrei, del Oligoceno de Francia. Otras especies más antiguas, del Eoceno, atribuidas a este género son A. crassesculpta del yacimiento de Messel (Alemania), A. delheidi de Bélgica, A. jimenezi de Zamora y A. magnífica de Myanmar. En el Paleoceno de China fue encontrado A. lingnanica, mientras que la especie más reciente, A. Felis proviene del Mioceno Medio de Libia.

En 1986, Benito Fincias hace un intenso estudio de esta tortuga, que culmina en su Tesis de Licenciatura, llegando a reconstruir todo el caparazón y las variaciones de tamaño y forma de las distintas placas que lo componen.

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Pero no es hasta el año 2008 cuando Luis Alonso Santiago y Luis Alonso Andrés descubren en Cazurra (Zamora) el primer ejemplar de esta especie que conserva el caparazón casi completo (ficha de la izquierda) y sus placas en conexión anatómica, que corroboran las suposiciones hechas en las investigaciones previas y que permiten diferenciarla de la especie contemporánea Allaeochelys jimenezi, principalmente por su menor tamaño.

Estos quelonios habitaron los ríos tropicales de Zamora durante el Eoceno Medio (es decir, hace aproximadamente 42 millones de años). Se dedujo que podían nadar en fuertes corrientes, dada la gran abertura de axilas e ingles, para dar salida a las poderosas patas.

Pero no se detienen aquí las deducciones. En los mismos yacimientos donde aparece Allaeochelys casasecai también está presente el cocodrilo Asiatosuchus y ambos desaparecen al mismo tiempo, en el nivel estratigráfico inmediatamente superior. ¿Significa esto que pudiese haber una relación depredador-presa?