La tortuga mordida de Cabrerizos

La tortuga mordida de Cabrerizos «PODOCNEMIS CARBAJOSAI»

En 1968 Eduardo Carbajosa, por entonces alumno de Ciencias Químicas, descubrió, en “Los Caenes”, término de Cabrerizos (Salamanca), los restos delanteros de un quelonio fósil, que extrajo en tres fragmentos.

Estudiado por Emiliano Jiménez en 1970, la singularidad de sus placas óseas y escudos dérmicos motivó que crease una nueva especie de Pelomedúsido, que llamó Podocnemis carbajosai.

Pero lo que destaca en este ejemplar son la huellas del ataque de un depredador, que le dejó una rotura incisiva en el borde del epiplastron, un orificio cónico sin salida en la cara interna del espaldar y la marca hundida del morro sobre su superficie externa. La tortuga cicatrizó todas estas heridas, pero sufrió un crecimiento anómalo de placas y escudos.

Se trata, pues, de un ejemplar traumatizado de la especie Neochelys salmanticensis, que vivió durante el tramo superior del Eoceno medio, hace unos 37 millones de años.

Respecto al depredador, por la forma del morro y de la herida incisiva cónica, se deduce que era un cocodrilo,Diplocynodon tormis, poderoso nadador que llegó a medir 4 metros de longitud.

E. Jiménez Fuentes (2006)