Neochelys mordido de Corrales

En noviembre de 1994, una excavación realizada por Luis Alonso Santiago y Luis Alonso Andrés en la cantera de arcilla “El Tejar”, de Corrales del Vino (Zamora), permitió la extracción, entre abundante material fósil, de varios ejemplares casi completos de PODOCNEMÍDIDOS.

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Estas tortugas tropicales de río, determinadas como Neochelys aff. salmanticensis, eran al desenterrarse de color blanquecino, algo amarillento o rojizo, pero uno de ellos apareció con un bello barniz negruzco, que se perdía lentamente en contacto con el aire. Se procedió a su inmediata protección con endurecedores.

Ya en el laboratorio se observó que el individuo oscuro, familiarmente llamado “el eunuco”, presentaba numerosos traumatismos por mordedura, dando la impresión como si hubiese sido “masticado”. Todas las heridas estaban cicatrizadas.

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Una de las heridas había sido producida claramente por un diente de punta roma. En el lado derecho pueden verse unos arañazos o desgarraduras. La parte trasera está arrancada, marcándose en la cicatriz la huella de cuatro dientes.

Pero, además, la cintura pélvica está desplazada de su sitio. Parece como si, con la parte arrancada del espaldar, el último mordisco del depredador se hubiese llevado la pata izquierda, y algo más… Y, sin embargo, con tan terribles heridas, la tortuga vivió, conservando para nosotros la historia de sus cicatrizaciones y del crecimiento anómalo de placas y escudos.

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¿Qué depredador la lisió? En la época en que ocurrieron estos hechos (tramo medio del Eoceno medio, hace unos 42 millones de años), los cocodrilos dominaban en los ríos zamoranos, y también fuera de ellos. Diplocynodon tenía dientes puntiagudos; Asiatosuchus, romos, como para triturar su presa e Iberosuchus, el gran depredador terrestre, tenía unos grandes dientes puntiagudos y aserrados.

En su vagar por las orillas del río, un Iberosuchus atrapó a esta Neochelys. Al no poderla romper, repitió los mordiscos hasta pillar de refilón la parte de atrás, arrancándola. Es evidente que hubiese preferido cazar una tortuga más blanda, fácilmente triturable, pero los cocodrilos con hambre no suelen hacer ascos a ningún bocado…