Pelorochelon soriana

Aunque en el pasado existieron varios linajes, las actuales tortugas terrestres pertenecen a un único grupo, el de los testudínidos, distribuido prácticamente por todo el planeta. En Europa, los primeros testudínidos aparecieron hace aproximadamente 50 millones de años, en el Eoceno inferior, y desde entonces el grupo fue diversificándose en especies de pequeño tamaño, como las tortugas europeas actuales, y otras que llegaron a alcanzar los dos metros.

Francisco Ortega, Adán Pérez y Emiliano Jiménez, con el holotipo.

La información disponible sobre el origen de los testudínidos de gran tamaño en Europa era, hasta hace poco, muy limitada y los restos conocidos eran erróneamente atribuidos a géneros norteamericanos. Recientemente se han descrito nuevas tortugas de gran tamaño en Europa como Taraschelon, que habitó en el sur de Francia hace unos 30 millones de años, o Titanochelon, conocida desde hace unos 20 millones de años hasta hace dos millones de años, identificada en gran parte de Europa, incluida España, y cuyo caparazón podía alcanzar los dos metros de longitud.

El estudio de los fósiles procedentes del yacimiento soriano de Mazaterón aporta claves para reconocer que los testudínidos primitivos europeos no corresponden a géneros presentes en el registro norteamericano, tal y como se creía hasta ahora, sino a nuevas formas exclusivas de Europa.

 

Preparación y limpieza de un bloque con dos ejemplares de Pelorochelon soriana.
Emiliano Jiménez y Santiago Martín, con el holotipo del género Pelorochelon.

Pelorochelon soriana

El estudio “Taxonomy, systematics, and diversity of the European oldest testudinids” que publica la revista Zoological Journal of the Linnean Society, sobre fósiles de tortugas de gran tamaño, las más antiguas y que permanecían inéditas, llevado a cabo por los miembros del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED y máximas figuras científicas europeas en el estudio de reptiles fósiles, Adán Pérez García y Francisco Ortega Coloma, y el profesor jubilado Emiliano Jiménez Fuentes, de la Universidad de Salamanca, ha permitido desvelar aspectos importantes de sus primeros representantes europeos.

Este trabajo ha permitido comprobar que estas tortugas no se corresponden con las del registro norteamericano, por eso, los investigadores no sólo han descrito un nuevo género a partir del ejemplar hallado en Soria, sino que también han revisado otros hallazgos fósiles europeos y han descrito un nuevo género en Francia (Fontainechelon, en honor al fabulista francés La Fontaine, que incluyó tortugas en varias de sus fábulas) y una nueva especie en Alemania.

Entre los restos analizados se encuentra la abundante muestra de ejemplares extraídos en las excavaciones, autorizadas y financiadas por la Junta de Castilla y León, llevadas a cabo entre 1989 y 1990 en el yacimiento la localidad de Mazaterón (Soria) por el equipo de la “Sala de las Tortugas” de la Universidad de Salamanca.

En general se reconoce una tendencia al aumento de la talla en algunos linajes de tortugas europeas que acabará con Titanochelon, los últimos representantes del grupo capaces de alcanzar tamaños de hasta 2 metros de longitud. “Al igual que Fontainechelon, Pelorochelon es reconocido como un testudínido primitivo. Sin embargo, el tamaño de Pelorochelon, con un caparazón del doble de tamaño que aquel de Fontainechelon, permite reconocerla como una forma de gran tamaño”, señala Adán Pérez, autor principal del estudio.La tortuga de Mazaterón es nombrada como Pelorochelon, que quiere decir la tortuga monstruosa o gigantesca, en referencia a su gran tamaño para tratarse de una forma primitiva. De hecho, esta tortuga alcanzaba los 70 cm de longitud. En España la especie está representada por el género Pelorochelon soriana, pero parientes suyos también han sido identificados en otros países europeos como Francia, Alemania y Austria.

El total de las piezas registradas hasta el momento de esta nueva especie, asciende a 364, de entre las que contabilizamos más de una decena de caparazones completos o casi completos, que junto con el resto de material, han servido para un estudio exhaustivo de estas primitivas tortugas terrestres. El estudio continuará de un modo más exhaustivo en el momento en que puedan restaurarse e inventariarse los numerosos ejemplares que aun están almacenados.

Caparazón de Pelorochelon soriana comparado con la tortuga ibérica actual.

Los resultados de este análisis se enmarcan en un proyecto más amplio entre ambas instituciones que busca la revisión sistemática de la “Sala de las Tortugas” de la Universidad de Salamanca. Estas colecciones constituyen una referencia internacional que, como en el caso de la tortuga de Mazaterón, revisadas a la luz del conocimiento actual del grupo, pueden ser especialmente relevantes para interpretar la historia evolutiva de algunos de los grupos de tortugas que habitaron Europa.

Sala de las Tortugas

Santiago Gil y Francisco Ortega, a principios de los años 90, preparando un bloque con dos ejemplares de Pelorochelon.

“La Sala de las Tortugas tiene tanto material que supone una gran ventaja, el poder comprender cómo era el esqueleto completo de estos animales”, apunta Adán Pérez, científico que destaca la relevancia de la tortuga de Mazaterón para interpretar la historia evolutiva de los grupos de tortugas que habitaron Europa.

Referencia bibliográfica

Adán Pérez-García; Francisco Ortega; Emiliano Jiménez Fuentes. «Taxonomy, systematics and diversity of the European oldest testudinids». Zoological Journal of the Linnean Society 177, 648–675.
http://onlinelibrary.wiley.com/enhanced/doi/10.1111/zoj.12381
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/zoj.12381/abstract